Ella se acurrucó en sus brazos mientras él continuaba con la mirada perdida en la nada...
--- ¿en qué piensas?--- preguntó ella... --- en ti --- contestó --- no es cierto --- retrucó la joven --- si es cierto, no principalmente en ti, también esta nuestro pequeño, todo lo que pienso siempre está incluida tu existencia y la de él, los siento parte mía. Ella lo abrazó más fuerte y lo beso en el pecho. Ya debían irse, muy despacio y acompañados de caricias se fueron desenredando. Se vistieron y volvieron a sentarse en la cama. Se miraron sin poder despegar la mirada y luego se abrazaron, el amor y la pasión era tal que lograban iluminar la humilde habitación... Un temblor comenzó a interferir en su pequeño paraíso, las paredes rugían dolor desmoronándose poco a poco. Corrieron hacia el sótano donde el pequeño de solo un mes se encontraba a salvo. Todo fue cayendo de apoco y la casa fue sepultada por los escombros. Un tiempo después, cuando la guerra había llegado a su fin y la reconstrucción había comenzado, encontraron los cuerpos casi congelados por el invierno. El bebé aun respiraba, incluso sus padres que parecían estar en una especie de coma, acurrucados de forma tal de darle calor al niño. Cuando tomaron al bebé estaba prendido del pecho de su madre, del cual se había alimentado todo ese tiempo.
En ese momento, cuando retiraron al niño, aquella pareja falleció y el pequeño comenzó a llorar.
El sol no lograba atravesar las espesas nubes negras que cubrían el extenso valle de Dorsian, la tarde calurosa obligo a los viajeros a refrescarse a orillas del Río Rocoso.
Ilex cargo los odres con agua fresca, bebió un trago y se sentó en un tocón cerca de la orilla. Saco de la mochila un libro que estaba forrado con una especie de pelaje que empezó a cambiar de colores apenas lo tomó. El libro de Ilex era el más antiguo libro de los Kenos, y lo había heredado de su padre uno de los primeros Kenos conocidos. Lo abrió donde marcaba la cinta de color rojo y continúo el relato que había abandonado la noche anterior. Debía escribir todo lo acontecido rápidamente, las últimas noticias eran demasiado importantes como para pasarlas de alto. De repente dejó de escribir y sin moverse trato de escuchar los sonidos de la naturaleza, algo andaba mal, una bandada de pájaros voló de repente entonces Ilex lo supo.
---¡¡¡ Corran!!! El enemigo esta entre nosotros--- gritó el Keno, guardó rápidamente el libro y empezó a correr sin esperar a sus compañeros, su misión era más importante.
Una tropa de los Guardianes de Unsork apareció de sorpresa entre la maleza que bordeaba el bosque, otros montados a caballo y acompañados de unos cuantos lobos salieron al ataque desde el bosque. Los seis compañeros de Ilex tomaron las armas y los enfrentaron, sabían que antes de morir debían darle tiempo al Keno.
--- ¡¡¡Sigan al Keno!!! --- ordeno el jefe de los enemigos y unos tres hombres fueron al asecho seguido de otros tres lobos. Pero rápidamente se desorientaron al perder de vista al Keno que se interno en el bosque, Ilex tenía la cualidad, como casi toda su especie, de mimetizarse con la naturaleza que lo rodeaba, así fue cambiando de color y adaptándose según árbol, planta, flor, roca que cruzaba en la huída. Esta cualidad le daba un poco de invisibilidad pero no del toda, los lobos aun podían olerlo y los jinetes siguieron el rastro que dejaba tras él.
Trepo ágilmente en un árbol, su mediana estatura y su liviano peso lo hacían hábil para trepar en aquellos árboles de extensas ramas. Fue saltando lo más que pudo de rama en rama tratando de avanzar, debía encontrar un lugar donde esconderse. Subió hasta la copa del árbol para divisar mejor el panorama, había que pensar rápido no quedaba mucho tiempo, vio a los soldados perdidos tratando de seguir su pista guiados por los lobos, entonces no muy lejos de él encontró lo que buscaba, una roca no muy común en un bosque. Se dirigió lo más rápido que pudo avanzando por las ramas, su mochila y ropa iban adaptándose también al color que él tomaba, ya que estaban tejidas con pelo de Keno. Procuro ser más cuidadoso, algunas ramas rotas llamaron la atención de los soldados que retomaron la persecución o por lo menos el rumbo. Llego a la roca y con alegría descubrió lo que esperaba, al correrla debajo se extendía un túnel, los Atarku, más conocidos como los Túneles de Tinkal en honor al rey que los creo, eran una serie de cuevas unidas entre sí que ayudaron a los guerreros Chil-las en su guerra contra los orcos, aunque estaban en desuso aún eran muy útiles para salir de apuros como era el caso de Ilex, eran extremadamente difíciles de encontrar pero el Keno podía reconocerlos fácilmente. Sin dudar empujo la piedra, al tocarla ya había tomado el color de ésta, de repente pareció que la piedra se partía en dos y una mitad desaparecía, era Ilex que logro introducirse al túnel. Volvió a poner la piedra en su lugar y a ciegas avanzo unos metros, entraba casi parado así que tanteando las paredes podía guiarse. Se sentó, hurgó en la mochila buscando el libro y sacó una especie de varita grande y ancha como una vela de color azul, la raspo contra el piso una sola vez y basto para que encendiera. Una luz Azul tenue y alta se posaba sobre ella, pero para asombro de Ilex no desprendía humo alguno y sonrío levemente recordando a su amigo el mago Faramal.
Abrió el libro donde marcaba la pluma, la tomo y comenzó a escribir lo más rápido que pudo, era vital dejar asentada la información que habían conseguido el día anterior, cuando terminó cerró en libro y lo enterró, enseguida tomo el color de la tierra volviéndose invisible para cualquier ojo. Con la pluma en la mano hizo una marca sobre el lugar que desapareció al instante, después clavo la pluma en la tierra y con la vara de luz la incendió, esta se hizo cenizas en segundos y ya sin más que hacer Ilex emprendió la huída tratando de alejarse todo lo que podría, era esencial que el libro no sea encontrado para que los próximos viajeros encuentren esperanza en sus paginas.
Se internó en el túnel, los cascos de los caballos retumbaban sobre él y apuro el paso, se encontró con varios caminos y siguiendo su instinto tomó las bifurcaciones que sus pies le dictaban. De repente el camino se dividía en dos, uno era más pequeño, así que prefirió tomar el más grande donde podría ir más rápido, entonces una espada delante de él, y obstaculizando el camino elegido, atravesó la tierra hiriéndolo en el hombro. Ilex se hecho atrás y quedo tendido en el suelo, mas espadas comenzaron a hundirse en la tierra, habían dado con él y ya no podría librarse, tampoco quería volver ya que corría el riesgo que encontraran el libro, tomó fuerzas y se interno en el túnel mas pequeño. Un jadeo con sed de sangre retumbo en la cueva, tres lobos penetraron en las Atarku y seguían su rastro de sangre, no tardaron en dar con el Keno que se encontraba acorralado al final del túnel. Ilex estaba allí, petrificado, mirando fijo a los lobos con ojos penetrantes, pero que a la vez resplandecían con una paz que paralizo a los lobos. Fue entonces cuando la vara de luz se apagó y la oscuridad lo cubrió para siempre.
A muchos kilómetros de Dorsian, parado junto al más poderoso de todos los árboles, se encontraba el mago Faramal, una semilla dorada, un poco más grande que un huevo, cayó del árbol. El mago la tomó y una lágrima azulada le recorrió su larga barba que parecía tener el mismo color. Una noticia esperada, la novena compañía había fracasado.
" Faramal se detuvo antes de penetrar en el bosque, miró hacia atrás y murmuro unas palabras tal vez despidiéndose de Ceulinor. Milos lo tomo de la mano sorprendiendo al mago y éste le devolvió una sonrisa algo triste pero agradecida. Ans se aferró a Andes y Túrban sostenía a Nulbena mientras la hacía avanzar. --- No tengan miedo pequeños amigos míos ¿cómo saber que nos deparara el final del camino sin antes recorrerlo?--- dijo Faramal que respiro profundo antes de internarse en el bosque. "
Llegare tan lejos como se pueda...---le dijo. Beso su mano y se marcho sin ser visto. Ella no abrió sus ojos y no volvió a verlo, fue como un sueño, como si él jamas hubiera estado, que solo su imaginación lo hubiera creado... pero el corazón no entiende de ilusiones y lo convierte en desconsuelo y dolor. Entonces quedo ciega, porque por voluntad propia no volvió a abrir sus ojos. "ya no necesito verte, te encontrare en cada lugar, porque te sentiré, aunque no te vea". Así fue que Ertrion partió en busca de lo que los dioses le habían encomendado, sabiendo ella que él ya no volvería, porque veía mas allá, que los ojos o el tiempo, y Nanmarin se echo a descansar y lo espero, aun sabiendo que no vendría. Ertrion partió, sin ilusiones, con sus ojos quebrantados como la corteza de un árbol. Tratando de recordar aquel sueño que lo había atormentado tanto tiempo, hasta que descubrió que era un llamado, Ertrion había sido designado a una tarea tan grande como la misma existencia. Y no hubo motivo alguno para que fuera él, solo fue elegido, y debió abandonar el amor, para encontrarlo, aunque esto él no lo sabía, pero si Nanmarin, así fue que lo dejo ir... “No vuelvas hasta que lo logres, y eso significa que no volverás" le dijo.... " entonces fracasare?" pregunto...” eso solo tu lo sabrás "... y no lo supo hasta mucho después. Ertrion llego después de varios meses a Siete Brisas, tres compañeros se sumaron durante esos meses al joven guerrero, ayudado por sus compañeros llegaron a la ansiada ciudad, donde a cada hora el viento soplaba diferente y dicen que muchos contaban las distintas brisas, siete se decía, una por cada susurro de los dioses. La compañía fue recibida con grandes honores, y tan extraño se sintieron que pensaban que así recibían a todos los viajeros. Fue en el día seis de la sexta brisa después de los vientos silbadores, cuando la compañía escucho la historia para la cual habían sido encomendados, " siete brisas habrán, y en ellas viajaran sueños atrayendo a los nobles... siete serán y partirán en la ultima brisa" Tres viajeros mas habían llegado en los últimos días sumando a los siete y sin saberlo ya pertenecían a la compañía de los vientos!... "Lejos de aquí, pero cerca para los vientos, hay una montaña, la más al este de todas, donde nacen todos los aires y todos los sentimientos, la piedra del amor reposa allí, en unos de sus picos. Y cuando los vientos nacen atraviesan al amor y lo reparten por la tierra. Pero el señor oscuro, partió parte de su corazón y lo puso antes que la piedra del amor, y los vientos comenzaron a repartir odio. En una época se mezclaban, amor y odio, el equilibrio entre la tormenta y la brisa, pero el odio avanza, porque desea poseer, y este mata el amor. Solo un hombre, que conozca el amor, puede tomar la piedra del odio, y su abrazo haría desaparecer el odio… y éste ya no se escucharía en los vientos" Así hablo Cierzo y después concluyo " el hombre que abrase el odio debiera dejar todo su amor, por eso moriría, y pasara a ser parte de la piedra del amor" Los siete hombres partieron, en la séptima brisa, después del séptimo aire, sin saber quien debería abrazar el odio. Muchas cosas debieron pasar en el viaje, amor y odio había entre ellos, pero aquí no se cuentan sus infortunios, solo se dice que llegaron tres, Ertrion estaba entre ellos, entonces recordó a Nanmarin, y dudo, no soporto la idea de no volverla a ver, y lloró, y sus compañeros con él. Pero el odio es difícil de soportar cuando esta tan cerca, y sus dos compañeros pelearon, y se asesinaron entre ellos, porque el odio los invadió. Entonces Ertrion supo que si no abrazaba el odio, y regresaba con su amada, tarde o temprano lo alcanzaría. Y esta idea lo perturbo, entonces tomo la piedra del odio y la impregno en su pecho. Tanto dolor sintió que antes de morir se arrastro a la piedra del amor y la abrazo. Así murió... y paso a ser parte del amor, junto a un vástago de odio que quedo con él, y desde entonces cuando uno ama demasiado la semilla del odio se hace presente, y enloquece a los que lo sienten. En los vientos se volvió a escuchar susurros de amor, y alegro los corazones, desde los animales hasta la mas bella flor. Se dice que la única tristeza la llevaba Nanmarin, que ya no podía abrir los ojos por mas que quisiera, se cuenta que tuvo muchos hombres que buscaron su consuelo, pero ella no podía enamorarse, no podía mirarlos a los ojos. Hasta que un día partió guiada por sus sentidos y nadie sabe a donde, ni nadie lo sabrá jamas. Se cuentan muchas historias sobre Nanmarin, pero la más renombrada dice que un día, más allá de las montañas del este, partió una brisa, pero era distinta a las otras, así la octava brisa nació y llevaba la vos de Ertrion que solo Nanmarin llego a escuchar. Entonces ciega, se guió por el rumor del viento, y la octava brisa la acompaño hasta la montaña del amor, y por fin, la mujer ciega, abrió los ojos y vio a su amado que era el amor mismo, y descubrió que ya no necesitaba ver para encontrarlo, ni para amarlo, entonces cerro otra vez sus ojos... y abrazo al amor...
" Hace unos 10 años tuve un sueño, me encontraba en un desierto (creo que por Arabia) y me ocurria algo parecido a este cuento, asi que al despertarme lo escribi adaptandolo a los cuentos fantásticos que me gustaban por aquella época, espero les sea de su agrado... ah! y por cierto, la encontre.. "
La Dama Ciega
Túrban navegaba en los Ríos Rocosos, al sur de Las Tierras del Sol, ríos que solo los elfos lograban atravesar gracias a sus barcos mágicos, pero Túrban era amante de las aguas y se había convertido en un excelente marinero.
Vago por estos ríos largo tiempo, así fue que vivió poco más de tres años en su pequeño barco. Descubrió ríos grandes como el mar, otros angostos y largos, ríos profundos como el cielo y otras veces debía esperar que las lluvias elevaran el nivel del agua para poder continuar, descubrió peces y aves que nadie jamás llego a ver, pero lo que más le gustaban eran las cascadas. Siempre buscaba cascadas, a veces las había pequeñas y otras grandes, nadaba en los estanques que estas formaban acompañado de los animales del lugar, la belleza de estos lugares había conquistado el corazón del Marinero.
Fue un día que la soledad agobiaba a Túrban, y sentado en la cubierta de su barco observo venir una gran tormenta, pero solo la observo, no tenía fuerzas para seguir luchando. El barco comenzó a ceder y a desmoronarse, pero ya era tarde para luchar y Túrban no pudo salvar su barca. El barco se hundió y el marinero fue arrastrado hasta la orilla del Río Rocoso, ahí fue donde lo encontró Andamarth, casi sin vida, pues quien caía en estos ríos, rara vez sobrevivía.
Túrban se despertó tres días después, acobijado por la bondad de los elfos, pero la fiebre no lo abandonaba, las heridas aun eran grandes, veintitrés días pasaron hasta que pudo levantarse, donde una hermosa mujer lo cuidaba cada noche y desaparecía durante el día. La dama tenía un velo que le cubría el rostro y solo podía verle los ojos.
Una gran amistad creció entre los elfos y Túrban, que fue altamente conocida, desde entonces el marinero ya no vago tanto tiempo solo y comenzó a visitar a los elfos, aprendió de ellos todo lo que pudo y mucho tiempo después culminaría involucrado en un viaje donde Túrban participaría en el destino de las Tierras del Sol.
Varios meses después de que los elfos lo encontraran, observaba las colinas de los Chil-las, junto a su amigo Andamarth, fue cuando Túrban comento.-- Cuando enfermo estuve, una hermosa dama venía cada noche a cuidarme, nunca pude olvidarla, recuerdo sus ojos, grises como una tarde de tormenta, es lo único que recuerdo de ella, jamas lo conté, siempre pense que fue la fiebre lo que me había hecho ver a la mujer. Hasta que una noche mientras dormía apareció y me ayudo a ponerme de pie, luego desapareció y ya no volví a verla---
Andamarth permaneció fijo mirando el horizonte, la brisa acariciaba su rostro, y sin mirarlo le dijo...
Nosotros la llamamos la Dama Ciega, ya que en realidad no tiene ojos. El amor que ella encuentra en ti lo refleja en sus ojos, algún día encontraras a alguien que tendrá los mismos ojos que viste en ella, y la amaras eternamente---.
Desde entonces, Túrban solo espera conocer a su amada de ojos grises...
Hace varios años ya de este cuento, casi todos ya son viejos pues los nuevos no los tengo registrados.
Este relato en particular marco mucho en mi vida, es una alegoría de muchas cosas que me pasaban en esa época, sin embargo, como pasa siempre en esos momentos aparece algo o alguien que nos muestra otra vez el camino, un camino que no hubiera retomado sin la ayuda de mi amigo Esferos, por eso decidí dejar el cuento tal cual lo escribí en ese momento, sin corrección que bastante falta le hace.
Este cuento también viene acompañado de otra ilustración de Fede Nessi que por cierto mejora mucho mis cuentos!!! Gracias Fede!!! Recuerden que pueden ver más de su obra en su blog ( ver link en esta pagina ).
Sin más los dejo con el cuento que obviamente esta dedicado, pues así fue escrito, a mi amistad con Esferos.
" están en todas partes y en ninguna, son parte de la creación como tú, ellos van y vienen sin darse cuentan, son poderosos y muchas veces usan su poder inadecuadamente. No todos los céfiros son sabios, no todos son buenos, no todos se han despertado, ellos son iguales que tú, y tú como ellos, todos podemos ser céfiros, incluso lo somos, solo hace falta un poco de coraje para descubrirlo"
Esferos (extraído de " La luz en el viento")
La Ciudad
Túrban yacía arrodillado, el escenario era aterrador, cientos y cientos de cuerpos, una ciudad devastada por la batalla acompañaba la triste imagen del vencido caballero, los muertos ya habían partido, y si algún sobreviviente quedaba, estaba ya muy lejos, quizás en otra ciudad, defendiendo otro rey o tal vez con quienes antes eran sus enemigos, pero Túrban seguía ahí, arrodillado en su tierra, sosteniéndose con su espada, no le importaba sus heridas, la sangre se escurría poco a poco, pero no moría, solo se desangraba. Nadie sabe cuanto tiempo estuvo así, ni siquiera Esferos cuando lo encontró, lo tomo y con ayuda de su esposa lo llevaron. Esferos lo cuido un largo tiempo, y siempre le hablaba y contaba historias pero el guerrero continuaba abatido, y no pronunciaba palabra alguna, las heridas para él eran aún recientes. Solo con el tiempo, Túrban comenzó una amistad con él hombre que lo había salvado, hasta que un día Esferos le dijo " toma todas tus cosas, tendremos un viaje largo", el guerrero no entendió pero sin dudar junto sus cosas y partió con su amigo.
Esferos se detuvo, Túrban ya lo había hecho antes. Entonces el guerrero habló " que hacemos aquí"??, --- Esferos se acerco y lo miro como aquel día que lo había encontrado en ese mismo lugar-- ¡no sé!, dímelo tú--- le contestó.-- Tú me has traído y quieres que te diga yo que hacemos aquí, amigo cuando te alcanzo la locura??-- hablo el guerrero molesto. Esferos se paro junto a su amigo y señalo el paisaje, kilómetros de desolación, de tierras quemadas, solo se divisaba una ciudad fantasma en el horizonte. --- sufres por esto??? por nada??---le dijo. Túrban lo miro asombrado y respondió--- Toda mi vida luche por lo que quise y creí justo, luche por esto, y tu mismo ves que solo a quedado desolación, todo por lo que luche fue en vano--- y se arrodilló con las manosapoyadas sobre la tierra muerta.
Esferos levanto al guerrero, le entrego su espada y escudo, sin que el guerrero entendiera lo que sucedía. Entonces dijo--- nunca nada es en vano, puedes salvar tu ciudad? no, entonces sálvate tu y no mueras con ella, donde quieras que estés siempre estará contigo, y aunque el dolor sea grande ya no puedes cambiar lo ocurrido, tu luchaste por ella, pero más por ti, una lucha la perdiste, no pierdas la otra ----.Y que pretendes que haga ahora??--contesto el guerrero.Ve hasta allí, y agradece que haya sido inspiración para ti por tanto tiempo, dile que has luchado valientemente en su honor, pero ahora que la lucha acabo debes irte, despídete de ella y continua tu camino, quizás algún díavuelvas a verla brillar majestuosa en el horizonte, y te hará feliz saber que tu espada colaboró en ello--- y con esas palabras Túrban se marcho.
Esferos regreso a su hogar con sus hijos y su esposa. Recibía a vecescartas de su amigo,aunque era difícil porque vivía muy alejado de las ciudades, pero las traían sus hijos, ya mayores, cuando viajaban al pueblo. Hasta que un día no recibió más y creyó que su amigo había muerto en unas de todas esas batallas que él perseguía, y sonrió sabiendo que lo había impulsado a continuar su camino, entonces alguien llamo a la puerta, Esferos atendió sorprendido, pues nadie pasaba jamas por ahí, encontró un soldado frente a la puerta--- señor Esferos ??--- pregunto el hombre--Si, el mismo.--- dijo, y el soldado haciéndose a un costado señaló el camino ---- Nuestro señor y su esposa, la reina, vienen hacia aquí, espero sepa disculpar la espera pero ya están avanzados algo de edad.-- El rey por fin llegó frente ala puerta, y ambos se reconocieron. Un fuerte abrazo perduró en el tiempo aquella tarde entre Esferos y Túrban. El soldado que había golpeado la puerta era nada menos que el príncipe, Túrban pronto regresaría a su reino a entregarle la corona, " quiero una vida de descanso junto a mi esposa, así que me retirare lejos de mi pueblo, ahora estaré mas cerca tuyo, amigo". Como fue que te convertiste en rey?? Preguntó Esferos mientrastomaban asiento en pleno campo. --- cuando fui a despedirme de la ciudad encontré a un hombre que viajaba a una ciudad no muy lejana, lo seguí y muchos años después me hicieron rey, tendré tiempo de contarte todo después, ahora debo volver a coronar a mi hijo, solo vine a decirteque fui a visitaraquella ciudad donde alguna vez nos encontramos, y la encontré brillando majestuosa en el horizonte. Comprendí que yo era parte de su brillo, de su historia y me alegre, pero más me alegró que me hayas encontrado aquel día, gracias!! Mil veces Esferos!!! Pues nunca te las di, y sabes que te debo mi vida, y mi amistad siempre será poca recompensa--- Túrban sabía que no necesitaba decirlo y Esferos sabía que no necesitaba escucharlo.